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Martes 30 de Mayo a las 20,oo horas
Función Solemne en honor a María Santísima de la Salud
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ACTIVIDADES
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Viernes 2 de junio a las 22,00 horas. Casa Hermandad.

domingo, 3 de abril de 2016

LA DIVINA MISERICORDIA



El comienzo de la solemnidad litúrgica de la Divina Misericordia empieza cuando el Sumo Pontífice de la Iglesia católica de este momento, el papa Juan Pablo II declara el 30 de abril del año 2000, segundo domingo de Pascua, tras la canonización de Santa Faustina Kowalska, pronunciando en la homilía de la celebración lo siguiente: «Así pues, es importante que acojamos íntegramente el mensaje que nos transmite la palabra de Dios en este segundo domingo de Pascua, que a partir de ahora en toda la Iglesia se designará con el nombre de Domingo de la Divina Misericordia».

Con estas palabras, el papa san Juan Pablo II dejó asignada esta fiesta, ya que fue el mismo Señor Jesús quien le pidió a santa Faustina, en febrero del año 1931 el «deseo que todo el mundo conozca mi Misericordia» (Diario de Santa Faustina n. 687)

Esta fiesta marcó la vida natural y eterna de este Papa tan apreciado por todo el orbe cristiano de esta época. El 2 de abril de 2005, conmemoración de la Divina Misericordia fue cuando el papa san Juan Pablo II se dejó descansar en los brazos del Padre. Posteriormente su sucesor, el papa Benedicto XVI, beatificó al siervo de Dios Juan Pablo II, un 10 de mayo del 2011, segundo domingo de Pascua después de Resurrección, día de la Divina Misericordia. Y finalmente, el papa Francisco canonizó al Beato Juan Pablo II, el 27 de abril del año 2014, también en la festividad de la Divina Misericordia.

La Iglesia, a través de los tiempos, siempre ha manifestado el amor misericordioso que Dios tiene con todos los hombres que verdaderamente se sienten hambrientos, sedientos, desnudos, enfermos, peregrinos, cautivos, mortecinos; en definitiva, necesitados de Dios. El Cristo crucificado, clavado en posición vertical, que hemos estado admirando a lo largo de la Cuaresma, se abaja ahora y se levanta de nuevo para mostrar a los hombres que el camino hay que seguir haciéndolo, sintiendo en nuestros corazones la inflamación de un ardor de amor que solo la misericordia de Dios nos puede dar.

Jacinto-Antonio  Naharro Alcázar
Con Vosotros - Domingo 3 de Abril de 2016

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